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En busca de la capital perdida del último reino Inca

Documentos históricos fundamentales

La “Razón” enviada al Virrey Toledo, describe la fortificación construida por los incas en el llamado “camino de los fuertes”:

“..tenían fortificados los indios del ynga tres cuartos de legua en unos pasos estrechos con muchas galgas y al cabo en un cuchillar tenían hecho el fuerte de una pared de doscientos pasos de largo y dos de ancho almenados para defenderse del arcabucería y con cuatro cubos y gran cantidad de pedrería para echar a mano sobre el camino que vertía a la rivera y antes de un río yantes de un tiro de arcabuz les tenían puestas muchas púas de almas untadas con hierba y una puerta estrecha sola por donde podía entrar un hombre sólo al dicho fuerte."

Fray Martín de Murúa en su crónica “Historia General del Perú Orígen y Descendencia de los Incas”, en el capitulo LXXXI detalla:

“… y fue por las montañas y quebrados con excesivo trabajo (…) llegado a un paso dicho Chuquillusca, que es una peña rajada en un trecho largo, a la vereda de un río caudaloso, que apenas se podía caminar por el y era necesario que los soldados e indios de guerra amigos los pasasen gateando y asidos de las manos unos de otros con gran dificultad y riesgo…”

Y continúa

“Otro día siguiente se levantó el campo y en buen orden marchó dos leguas hacia Wayna Pucara, donde los enemigos estaban fortalecidos e hicieron reseña en un lugar llamado Panti Pampa, y allí el campo español hizo alto, para tratar como se había de embestir el fuerte, y prevenir las cosas necesarias para el asalto que se esperaba sería muy difícil y peligroso….

Describe Murúa el camino que protegía el acceso a la zona:

“… Se conoce haberse habido la victoria y toma del fuerte porque dijo que era un sitio muy largo de legua y media, casi llegaba a dos y de esta distancia como de media luna el camino por donde se había que marchar, muy angosto de gran pedernal y montaña y un río nacho y caudaloso que corre a la vereda del camino que todo era de mas peligro y temeridad yendo paseando y peleando con los enemigos que estarían en los altos en esta distancia de legua y media, en los altos que hace media cuchilla fragosa, que no se puede caminar ni pasar yendo dos compañeros juntos a la par…”

Tras la conquista de los fuertes describe la llegada a Marcanay

“… Otro día, que fue martes salieron trece soldados sobresalientes de los ordinarios iban tomando los altos desde el puente de Chuqui Chaca (…) y llegaron a Machu Pucara (…), este día marchando el campo llego a Marcanay, adonde se hallo mucho maíz sembrando en mazorca que aún no se había recogido y platanales y ajiales mucho número de yucas, algodonales y guayabas…”

Describe que los incas tenían fortificada toda la cuchilla y detalla el asalto a esta fortaleza en términos coincidentes con las probanzas citadas:

…..Tenían los indios hecho un fuerte de piedra y lodo, muy ancho, donde estaba la fortaleza con muchísimos montones de piedra para tirar a mano y con hondas, y encima del fuerte, por toda la cuchilla estaban montones de pedregonazos y, encima o detrás de los montones, piedras muy grandes …..lo que tenían trazado y aparejado.. que los mataran a todos y los llevarán por delante rodando, y el que dellas escapara con la vida era fuerza venir a echarse en el río, donde se ahogara…, porque había de la otra parte quinientos indios chunchos de los Andes, flecheros que no dejaran a nadie a vida, que a flechazos no los acabaran. Arremetiendo contra el fuerte, y habiendo dado una buena rociada de arcabucería se ganó, habiéndose defendido los indios un rato con ánimo y osadía, y no peligró ninguno de los nuestros, aunque en general se pasó gran trabajo y cansancio, por ser el camino y subida al fuerte tan difícil y agria……/

Y precisa que tras este combate el ejército avanzó hasta Marcanay, donde descanso durante la noche, ya cerca de Vilcabamba la Grande:

“Este día marchando el campo llegó a Marcanay, adonde se halló mucho maíz sembrado que aun no se había cogido, y platanales y ajiales, mucho número de yucas algodonales y guayabas de los que la gente recibió grandísimo contento y se reformó con las frutas y comidas que hallaron, porque iban hambrientos y necesitados de mantenimientos”…./.

Murúa detalla con precisión en el capítulo LXXXII de su Historia que el ejército no pudo emplear caballos en la ocupación de la capital inca, porque el terreno no lo permitía:

Otro día de mañana, que fue día del Señor S. Joan Baptista veinte y cuatro de junio de mil y quinientos y setenta y dos, el general Martín Hurtado de Arbieto mandó poner en ordenanza toda la gente del campo, por sus compañías, con sus capitanes y los indios amigos, lo mismo con sus generales don Francisco Chilche y don Francisco Cayantopa y los demás capitanes con sus banderas y en ordenanza se marchó llevando el artillería, y caminando entraron a las diez del día en el pueblo de Vilca Bamba, todos a pie, que es tierra asperísima y fragosa y no para caballos de ninguna manera. Hallóse todo el pueblo saqueado, de suerte que si los españoles e indios amigos lo hubiesen hecho no estaría peor, porque los indios e indias se huyeron todos y se metieron en la montaña , llevando todo lo que pudieron. Lo demás de maíz y comida que estaba en los buhios y depósitos, donde ellos los suelen guardar, lo quemaron y abrasaron, de suerte que estaba cuando el campo llegó humeando, y la casa del Sol donde estaba su principal ídolos quemada. Porque cuando entraron Gonzalo Pizarro y Villacastín hicieron lo mismo, y la falta de mantenimiento les forzó a volverse y dejarles la tierra en su poder, entendieron asimismo que la presente los españoles no hallando comidas ni con qué sustentarse, se tornarían a salir de la tierra y no se quedarían en ella ni la poblarían, y con este intento huyeron los indios pegando fuego a todo lo que no pudieron llevar.”. (Capítulo LXXXII: Martín de Murúa. Historia General del Perú)

EXCTRACTO DEL ACTA DE LA TOMA DE POSESIÓN REAL DE LA CIUDAD DE VILCAMBA.

In Dei nomine amen. Sea notorio en todos cuantos estuvieren como hoy día de San Juan Bautista a veinticuatro días del mes de junio de mil quinientos setenta y dos años a gloria y honra de Dios nuestro Señor y de su santísima y gloriosa madre y servicio suyo y de la majestad del rey Don Felipe nuestro Señor.

El campo y ejército real de su majestad de que es lugarteniente del capitán general don Francisco de Toledo visorrey y gobernador y capitán general de estos reinos del Pirú por su majestad por ante mí el secretario de la guerra del dicho campo entró en este pueblo de Vilcabamba que hasta ahora ha estado alzado…

… y habiendo entrado el dicho real ejército con las banderas tendidas y a son de atambores y en ordenamiento en la plaza del dicho pueblo presentes todos los maeses de campo y capitanes y soldados y oficiales el dicho señor general puso en medio una cruz + en señal de posesión en nombre de la corona real de Castilla y de León…

… digo yo el capitán Pedro Sarmiento de Gamboa alférez general de este campo por mandado del ilustre señor Martín Hurtado de Arbieto general de él tomo posesión de este pueblo de Vilcabamba y sus comarcas provincias y jurisdicciones y dicho este campo el dicho estandarte tres veces diciendo en alta voz ¡Vilcabamba por don Felipe rey de Castilla y León! Y lo plantó lo que puso pacíficamente en presencia del gobernador Juan Álvarez de Maldonado maese del campo general y de los capitanes Martín García de Loyola y …, …y los demás oficiales y soldados los cuales dispararon el arcabucería y fue disparada el artillería y se dijo misa en el dicho pueblo y así quedó su majestad y su excelencia en su real nombre por pacífico señor de lo cual fe yo el dicho secretario.

Martín de Murúa afirma que Vilcabamba la Grande tenía media legua de ancho y unas cuatrocientas viviendas y describe el palacio o casa del Inca como un edificio con dos alturas con ricas maderas y techado con tejas, con clima mucho más cálido que más cálido que el de Cusco.

“Es tal el temple de la tierra que.. las abejas crían panales de miel como los de España, y el maíz se coge tres veces al año. Se dan ajiales en grandísima abundancia, coca y cañas dulces para hacer miel y azúcar y yucas, camotes y algodón.” ….

Tiene el pueblo o por mejor decir tenía, de sitio media legua de ancho a la traza del Cusco y grandísimo trecho de largo y en él se crían papagayos, gallinas, patos, conejos de la tierra, pavos, grasnaderas …Hay gran número de guayabas, pacaes, maní, lucmas, papayas, piñas, paitas y otros diversos árboles frutales y silvestres. Tenía la casa el Ynga con altos y bajos cubierta de tejas y todo el palacio pintado con grande diferencia de pinturas a su usanza que era cosa muy de ver.

Foto
Captura de Tupac Amaru, según Guamán Poma de Ayala