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En busca de la capital perdida del último reino Inca

¿Por qué afirmo qué encontré Hatun Vilcabamba?

Comenzamos esta investigación en 1997, cuando conseguimos identificar los restos incas de Aucaypata, el espacio ceremonial inca en Pampaconas, que nos permitió ubicar el emplazamiento de la ciudadela inca de este nombre, donde se preparó el ataque final para conquistar Hatun Vilcabamba, o Vilcabamba la Grande.

Desde entonces hemos reconstruido, paso a paso, la ruta que siguió el ejército español que conquistó la capital del último reino inca independiente.

A las órdenes de Martín Hurtado de Arbieto el ejército se puso en marcha desde Pampaconas en día 16 de junio. Avanzaron hasta el valle del río Pampaconas, combatieron para conquistar las fortalezas de Machu Pucara y Wayna Pucara y llegaron al pueblo de Marcanay el 23 de junio.

Desde Marcanay, durante la noche, vieron el resplandor del incendio que los incas habían provocado para destruir Hatun Vilcabamba, ante la inevitable llegada de los españoles.

Al día siguiente, 24 de junio, los españoles entraron en Hatun Vilcabamba a las diez de la mañana, todos a pie, porque el terreno no permitía el uso de los caballos.

foto El valle del río Choquezafra

Hemos reconstruido la ruta del ejército español por el valle del río Pampaconas, y el difícil paso de Chuquillusca, que identificamos con el actualmente conocido como paso de “Roca”. A continuación contrastamos sobre el terreno la documentación del siglo XVI e identificamos la ubicación de Patibamba y las fortalezas de Wayna Pucara y Machu Pucara, donde tuvieron lugar los últimos combates.

En el valle de Patibamba se conservan los restos de una población inca abandonada, que no estaba registrada en el catastro arqueológico del distrito. Los pobladores la conocían como Marcana y es lo que queda de la antigua Marcanay, donde el ejército descansó la noche anterior a su entrada en Vilcabamba la Grande. Desde allí vieron el resplandor del incendio provocado por los Incas antes de abandonar su último refugio, Hatun Vilcabamba. Así pues, sabíamos que estábamos ya muy cerca de la capital inca perdida.

Foto Mortero inca en Marcanay Foto El arqueólogo Fredy Ccopa inspecciona tumba en Marcanay

En Marcanay había varias tumbas saqueadas y restos de algunos edificios incas. A partir de aquel lugar proseguimos la búsqueda de restos arqueológicos de Hatun Vilcabamba, pero fue un trabajo lento y difícil porque es una zona deshabitada y cubierta de vegetación.

A lo largo de varios años de exploración e investigación arqueológica encontramos y excavamos un área religiosa en la montaña de Yanaorqo, las fortalezas de Wayna Pucara y Machu Pucara; plataformas ceremoniales; y el núcleo de la vivienda y la casa del Inca.

Imagen de excavaciones en Yanaorqo, o Cerro Negro Foto Arqueólogos Wilbert Bolívar y Julinho Zapata excavando residencia sacerdotal en Yanaorqo Foto Arqueólogos Wilbert Bolívar y Julinho Zapata excavando residencia sacerdotal en Yanaorqo Foto Area religiosa en Hatun Vilcabamba

El territorio en los valles al norte del nevado Choquezafra es muy agreste, y tuvimos que prescindir de los caballos para explorarlo. Este hecho coincide con la descripción de las crónicas de la época. En los años siguientes encontramos andenes y viviendas aisladas, hasta que finalmente encontramos el núcleo de la capital inca perdida formado por un gran número de viviendas agrupadas.

La declaración de estado de emergencia en la zona, por la actividad de la guerrilla liderada por los hermanos Quispe Palomino, supuso un freno temporal a nuestra investigación sobre el terreno. Por lo que por el momento hemos tenido que interrumpir los trabajos de limpieza y excavación y la mayor parte de la capital Inca perdida está todavía ocultan bajo una gruesa capa de vegetación.

foto Excavación en el núcleo de Hatun Vilcabamba

En el amplio y deshabitado territorio que se extiende al norte del nevado Choquezafra, entre los valles de Lugargrande y Choquezafra y las montañas circundantes, estamos poniendo a la luz un gran complejo arqueológico, a ochenta kilómetros en línea recta al oeste de Machu Picchu; que, según todos los indicios y evidencias arqueológicas, es el asentamiento de la capital Inca perdida, Hatun Vilcabamba.

Hatun Vilcabamba está ubicada al norte del apu principal de la zona, el Nevado Choquezafra y en torno al valle de Lugargrande.

El apu Choquezafra es el apu principal, la montaña mas sagrada de la zona, y cerca de la cima encontramos plataformas ceremoniales.

Fotos ushnos incas en Rumiwasi foto foto

El conjunto formado por el núcleo, la zona religiosa y las áreas agrícolas que hemos encontrado tiene una extensión de una legua de largo por media de ancho, con la descripción de Vilcabamba. Esta dato coincide con la descripción de la ciudad en el documento enviado al virrey Toledo tras la conquista de Vilcabamba la Grande; según la cual, la ciudad tenía “unas cuatrocientas casas" con sus "guacas e idolatrías" en una extensión de "una legua de largo por media de ancho".

Foto núcleo foto

Todas las piezas encajan. En una zona que no fue estudiada por otros investigadores, hemos encontrado una gran zona arqueológica, de enorme interés natural y ecológico, que estamos seguros, es la ubicación de la capital inca perdida, Vilcabamba la Grande. A ochenta kilómetros en línea recta al oeste de Machu Picchu y a doce kilómetros al este del río Apurímac.

Mapa